23.4.06

La partida

Siendo pequeño tuvo una etapa, coincidiendo con la costumbre de algunos clientes que frecuentaban el bar de sus padres, donde las cartas, si no diariamente, supusieron un aliciente. Le gustaba mirar y sentarse al lado de algún cliente. Mientras los jugadores lanzaban las cartas sobre el tapete al mismo tiempo que las acompañaban con palabras que enfatizaban los ademanes propios de los jugadores de cartas, él observaba cuidadosamente y procuraba asimilar todas las tretas que le posibilitasen adquirir cada día un mayor dominio de las cartas. Luego, cuando los clientes abandonaban el bar y el trabajo lo permitía, junto a sus amigos trataba de emular la rutina anteriormente visualizada.
Ahora, transcurrido un tiempo bastante considerable, practica otras partidas. Estas partidas se juegan a diario y las cartas, al igual que en su niñez, son repartidas por cada uno de los jugadores que comparten con él una partida indefinida. Así mismo, muchas veces gana y muchas veces pierda; pero, sigue teniendo la oportunidad de jugar.